¡ESCÚCHANOS EN VIVO!

miércoles, 2 de septiembre de 2015

RE . Flexiones Vulgares

Por Ernesto Alonso López / CriticaPolitica.MX
Hay muchos mitos acerca de Narciso… ¿Te acuerdas?... Aquel bello joven que se enamoró de sí mismo, al verse reflejado en un espejo de agua. Otra hermosa historia es aquella donde Narciso descubrió que amaba a su voz, porque fue a un lugar muy lejano, donde había eco al hablar fuerte y se dio cuenta que al preguntar quién anda ahí, su enigmática voz lo interrogó de nuevo: ¿Quién andaaa ahí?... La historia de Narciso parecería un cuento de hadas muy bello, sino es porque Narciso sólo se amaba a sí mismo. Se quería tanto, que rechazaba amar a los demás. Narciso y su mente eran el uno, para él mismo, hasta que trágicamente, el día menos pensado, le cayó una maldición por ser tan egocéntrico y se petrificó, dicen unos. A lo mejor sólo se expandió por todo su cuerpo la esencia de su corazón, ya hecho piedra. Otros dicen que se volvió flor, de tanto verse en el agua, luego, un día se marchitó y murió. Para el recuerdo, sólo quedó el amor de Narciso, por sí mismo, como un grave defecto de la personalidad, que repiten nuestros políticos, en campaña, rumbo a 2016. Así es. Algunos políticos de Sinaloa están tan, pero tan torridamente enamorados de sí mismos y tienen a tanta gente que les dice mentiras a su alrededor, que viven en una especie de mundo fantástico donde todos los días es el 14 de febrero pero de ellos mismos. Lo peor... Así es... Dije: lo peor es que llevan este defecto hasta sus campañas electorales, legales o no legales, al punto del más álgido narcisismo patológico. Al lado de los súper héroes, esos politicazos, hijos de Doña Naborita, -¡AHIIIÍ MADREEE!-, hijazos de nuestra vidaza, son productos de nuestra sociedad. No vienen de Marte, hasta donde sabemos. Nacieron de alguien de por acá de estos rumbos, cuentan en sus biografías. El punto es que, para decirlo en términos literarios, son los Divinos Narcisos sorjuanescos de nuestros tiempos. Viven enamorados de sí mismos y no les importa que la sociedad sinaloense ni los tome en cuenta. Eso sí, sólo les importa el voto de la gente cuando va a haber elecciones. Antes, ni siquiera se acordaron del pueblo. Y es que parece que piensan que la memoria no se ocupa en un Sinaloa lleno de falsas posturas ideológicas, donde todo es uno y uno son sólo ellos; como en una suerte de personajes del rústico Maquiavelo, donde fabrican entelequias aristotélicas, que terminan en remedos de opereta bufa. Algo así como si a la “peni” (penitenciaría) se le presentase como la meca de la divina garza envuelta en honestidad y huevos de pascua. De lo que se trata esta democracia incipiente, o como dijera una amiga: democracia aplastante, siguiendo a Sor Cita, es que la corte de los Torquemocha de la colonia Héroes de las Reformas de Peña Nieto y los Capulina-Montesco Nabisko, con vivienda en el sector de los “Sobrevivientes de los recibos de la CFE y el SAT”, hagan una exaltación de la democracia, donde el pueblo vote, pero no elija. En suma: la democracia de Sinaloa, la de México, como forma de poder fáctico, donde la libertad es quimera y los narcisos sólo se aman, incapaces de quitarse de encima el egoísmo. Van por ahí, con sus flores, sus cantos, sus espejos de agua, con sus espejos de Blanca Nieves, que les dice: sí, tú eres el más bonito o bonita. Y es así que, como el Narciso, se van viendo tan bonitos o bonitas, cerca del espejo de agua, que se caen al estanque y pierden su glamour en las elecciones, porque su mensaje valía un popotito y Narciso servía de nada que estuviera tan guapito o guapita, a pesar de usar sus frases más apantalladoras. Sin votos, los narcisos se petrifican y quedan para la anécdota de lo que fue y no pudo ser, pero finalmente bien ricachones y con eso todo mundo está contento: porque sí robó, pero poquito y además dejaba agarrar tantito. Dios Mío, no me quites, nomás ponme donde hay. Así de crudo, el panorama. Sólo por hoy, raza. Hasta la semana que les entra, con todo. Perdonen, la vulgaridad. O, si no les molesta, agreguen esta expresión a las campañas vulgares, por narcisas. Total, una más...

No hay comentarios:

Publicar un comentario